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REJUVENECIMIENTO SIN CIRUGIA I

En los últimos años se han ido popularizando toda una serie de tratamientos no quirúrgicos de rejuvenecimiento facial. Al no ser quirúrgicos evitan las incomodidades, riesgos y recuperación prolongada asociados tradicionalmente a la cirugía, y por supuesto el miedo natural que todos sentimos a pasar por el quirófano. Pero su ventaja no queda limitada a ese aspecto, sino que realmente a través de estos tratamientos se puede conseguir un efecto verdaderamente rejuvenecedor sobre aspectos del envejecimiento que la cirugía no puede resolver.

Hace ya más de 15 años que realizamos tratamientos de REJUVENECIMIENTO NO QUIRURGICO. En todos estos años hemos asistido a la aparición y desarrollo de materiales de relleno (reabsorbibles y permanentes), al perfeccionamiento en su empleo, al advenimiento de la neuromodulación (empleo de toxina botulínica) para tratar arrugas de expresión, a los tratamiento de “revitalización cutánea” mediante inyecciones de vitaminas y ácido hialurónico no reticulado, y así un largo etcétera. Y lo que nos quedará por ver. Es también verdad que junto a técnicas y materiales útiles y que realmente consiguen el efecto pretendido, también aparecen otras técnicas que el tiempo acaba relegándolas al olvido por su falta de eficacia ó de seguridad. Al final el tiempo acaba poniendo todo en su sitio. Pero en cualquier caso se han ido abriendo unas posibilidades que eran impensable hace solo unos años.

En el envejecimiento facial participan de forma variable varios mecanismos, cada uno de los cuales va dejando su huella. La genética y la distinta incidencia de los factores ambientales (exposición solar, tabaquismo, alimentación, cambios de peso…) sobre cada uno de nosotros condicionan la forma en que el paso del tiempo irá cambiando nuestros rasgos.

 

Vamos a intentar profundizar un poco en todo este tema de una forma práctica.


                  A LOS 35 AÑOS                                                                                                        A LOS 55 AÑOS

Lo que separa estas dos imágenes de la misma mujer es solo el tiempo. ¿Qué ha pasado?. ¿Cuáles son las diferencias?. ¿Cómo podemos restaurar la situación?. Intentemos, a modo de ejercicio mental, analizarlas.

Actualmente tenemos un mayor conocimiento de los efectos que el paso del tiempo va produciendo en el rostro, y esto nos permite ser más específicos a la hora de tratar los signos del envejecimiento. Incluso podemos adelantarnos a la aparición de sus primeros signos con alguna de estas técnicas sin cirugía. Una intervención a tiempo en el proceso natural del envejecimiento puede frenar ciertos acontecimientos de forma considerable.

Con los años la piel cambia sus características y su apariencia, pero este efecto no lo vamos a estudiar hoy. Por eso no está reflejado en estas ilustraciones. Lo que si está reflejado en estas imágenes es el efecto que la gravedad va ejerciendo en los tejidos con los años y como los volúmenes de la cara cambian por efecto del envejecimiento. Empezaremos pues hablando de los tratamientos encaminados a restaurar los volúmenes faciales y a camuflar los signos que provocan la flaccidez de los tejidos, es decir vamos a hablar del REJUVENECIMIENTO CON RELLENOS FACIALES.

 

1.     REJUVENEMIENTO CON FILLERS (MATERIALES DE RELLENO)

Hay toda una sección dedicada a los materiales de relleno en la web de cplasticos  (http://cplasticos.com/masinfo/?p=47) donde podemos ver las características técnicas con cada uno de ellos,  por lo que aquí nos vamos a centrar en como rejuvenecer con ellos.

 

El envejecimiento, como antes comentábamos, se produce a través de varios mecanismos. Uno de ellos es la pérdida de volumen de algunos compartimentos grasos de la cara. No ocurre con igual intensidad en todos los individuos, pero comúnmente es uno de los primeros signos faciales de que vamos cumpliendo años y puede estar presente en la tercera década de la vida. La pérdida de volumen del compartimento de grasa situados en la zona anterior de la mejilla hace que la piel de esa zona tienda a descender, profundizando el surco nasogeniano -2- (el localizado a ambos lados del labio superior). Por otro lado, al quedar con poca cobertura la zona del reborde orbitario se visible el surco nasoyugal ó surco de las lágrimas (tear trought) -1-. Si aportamos el volumen perdido en ese compartimento graso mejoraremos esos dos signos de envejecimiento y la cara aparecerá globalmente más atractiva.

El descenso de la grasa de la porción lateral de la cara  resta volumen a los pómulos -5- y da un aspecto más cuadrado a la cara. Aportar volumen  y proyección a los pómulos puede rejuvenecer y devolver a la cara unas proporciones más armónicas y juveniles.

El otro mecanismo de envejecimiento que podemos tratar a través de los materiales de relleno es la caída o descenso de la grasa y la piel de la mejilla. Este descenso hace que la línea de mandíbula se desdibuje -4- y a ambos lados del labio inferior aparezcan los conocidos como pliegues de la amargura ó de marioneta -3- El relleno de esos surcos al igual que el de los nasogenianos (los que aparecen a ambos lados del labio superior) ayuda a mejorar la apariencia y a dar un aspecto rejuvenecido.

El relleno lateral y craneal a esos excesos cutáneos con materiales de rellenos de los que inducen una respuesta de producción de colágeno en los tejidos (Hidroxiapatita cálcica –Radiesse- y Ac. Poliláctico –Sculptra-) pueden producir cierto efecto tensor en la mejilla y mejorar el aspecto global. Realmente no es que los tejidos se tensen, pero por un lado estos rellenos mejoran su consistencia, haciéndolos más resistentes a la aparición de pliegues en determinados gestos, y por otro lado el volumen que aportan vuelven a armonizar las distintas partes de la cara. 

 Mejorar la apariencia y proporciones propias de la juventud en lugar de atender ó tratar un defecto concreto, como un surco ó una arruga en particular, hizo que un conocido cirujano plástico canadiense -Arthur Swift- acuñara el nombre de BEAUTIPHICATION para definir este objetivo más elevado de EMBELLECIMIENTO global por encima del tratamiento aislado de tal o cual defecto. Se busca así mejorar las proporciones que se han perdido como resultado del envejecimiento ó bien dar una armonía al rostro de la que nunca se ha disfrutado.

Hay personas con un desarrollo deficiente de algún área facial que es responsable de una apariencia global no atractiva. Tratar esta ó cualquier otra desproporción puede dar muchísimas satisfacciones.

Es el momento de mirarse al espejo, buscar una foto de hace unos años y ver qué ha cambiado, probablemente si tenemos más de cuarenta, ya estén apareciendo alguno de los signos que aquí hemos descrito. Si es así no pierdes nada por consultar y ver que se puede hacer para revertir el paso del tiempo.

En estos tratamientos, como siempre, buscamos la NATURALIDAD y evitamos que los tratamientos que realizamos den un aspecto artificial y retocado a nuestros pacientes. APROVECHA NUESTRA LARGA EXPERIENCIA EN ESTE CAMPO Y DEJATE ACONSEJAR.

 

AUMENTO MAMARIO

  La cirugía del aumento de mama consiste básicamente en la realización de un espacio ó bolsillo donde se colocará un implante mamario. Los implantes de silicona están formados por una especie de “bolsa”, fabricada con elastómero de silicona, que se encuentra rellena de gel de silicona. En la mayoría de los implantes actuales se emplea el gel de silicona “cohesivo”, que es más viscoso y consistente en comparación con el gel más fluido que se utilizaba con anterioridad. El término cohesivo hace mención a la tendencia de este gel a mantenerse unido, y en muchos casos a mantener la forma.

 

1.     SEGURIDAD DE LOS IMPLANTES MAMARIOS DE GEL DE SILICONA

¿Causan enfermedades las prótesis?

La prótesis de mama de gel de silicona se vienen empleando desde el año 1963, aunque lógicamente su diseño y características han ido cambiando a lo largo de todos esos años. Millones de mujeres en todo el mundo son portadoras de ellas, y son numerosísimos los estudios científicos que se han realizado a lo largo de todo este tiempo para conocer si realmente son seguros y dilucidar si pueden causar alguna enfermedad. Tras revisarse toda esa información se ha establecido que no existe evidencia de que la silicona cause enfermedades ni cáncer.

¿Cuánto duran las prótesis de mama?

                  Se ha ido extendiendo la información errónea de que las prótesis deben cambiarse cada 10 años, pero esa idea no está fundada en ninguna evidencia científica. Es verdad que los implantes fabricados en los años 80 presentaban un porcentaje alto de rotura hacia los 10 años desde su colocación, sin embargo no todos los implantes son iguales. No se puede esperar que Las prótesis de mama, como la mayoría de las cosas fabricadas por el hombre, duren toda la vida. Pero tampoco podemos saber cuánto tiempo se mantendrá íntegro un implante concreto que coloquemos hoy, puesto que las prótesis que ahora se fabrican son distintas en muchos aspectos a las antiguas, y no existen estudios a tan largo plazo como para saber cuál es su vida media. No obstante, en el momento actual algunos fabricante (Allergan y Mentor) llevan a cabo el seguimiento de sus implante en estudios clínicos controlados, con lo que se disponen de resultados a medio plazo con los mismos, que para nada justificarían el recambio programado de estos implantes a un periodo de solo 10 años.

En cualquier caso, debe saber que ser portadora de implantes mamarios le obligará a mantener ciertos controles periódicos para intentar conocer cual es el estado de sus prótesis, y además es posible que en algún momento deba sustituirlos si surgen dudas acerca de su integridad.

2.     NUESTRA FILOSOFIA DEL AUMENTO MAMARIO

Con los años, nuestro nivel de exigencia ha aumentado considerablemente y ya no nos conformamos con conseguir una mama de mayor tamaño sin más. La mama resultante debe tener una apariencia natural –que no parezca operada-, proporcionada al resto de dimensiones de la mujer, y con unas características tales que no genere problemas futuros. Además, todo esto debe conseguirse con el menor índice de complicaciones posible.

Actualmente se disponen de muchas opciones en cuanto a tipos de prótesis, de tal manera que a cada tipo de mama podemos darle una solución personalizada e individual. Se trata de elegir la opción más adecuada para cada situación. Son muchos los aspectos a tener en cuenta, y algunos de ellos (elasticidad y estado de la piel, distensibilidad de los tejidos…) no son fácilmente estandarizables, por lo que hace falta experiencia para saber qué es lo mejor para cada caso. El disponer de más opciones amplía las posibilidades del cirujano pero no todo es posible.

¿Qué desea la paciente?

Un tema de importancia capital para el cirujano es saber que desea su paciente. Para nosotros, al menos, es muy importante. Necesitamos saber, entre otras cosas, si para ella es más importante conseguir una mama de un determinado volumen aunque sea a costa de la naturalidad del resultado ó si su prioridad está en conseguir una mama más natural aunque sea a costa de una concesión respecto al volumen.   La selección de un tipo u otro de implante ó técnica se hará en función de la situación preoperatorio y de los gustos de la paciente  pero es muy importante comprender que no todo es posible: las características de sus mamas, tórax y tejidos imponen limitaciones individuales que condicionaran el implante a elegir y el resultado esperable, que no siempre puede coincidir con el que tenga en su mente.

 

  1. ¿DONDE SE COLOCARAN LAS PROTESIS?

Las prótesis de mama pueden colocarse encima –posición subglandular- ó debajo del músculo pectoral –posición submuscular-.

Hace mucho tiempo que de forma preferente empleamos la técnica DUAL de Tebbetts; que básicamente consiste en un aumento submuscular.

¿Qué ventajas tiene el aumento submuscular?.

a.     La paciente que desea un aumento de pecho suele presentar poco tejido mamario en la zona superior de la mama. Si en estas circunstancias colocamos un implante en posición subglandular (Fig1), al no quedar cubierto por un espesor suficiente de tejidos el borde superior de la prótesis se notará y la naturalidad que pretendemos se irá al traste. Este fenómeno es tanto más probable cuanto más grande y consistente resulta ser el implante en relación al espesor de tejidos que deben cubrirlo. Una forma de aumentar el espesor de tejidos sobre el implante, para camuflar su presencia, es precisamente colocarlo bajo el músculo pectoral (Fig 2).

 

 

b.     Hay casos en que el espesor del tejido mamario en el polo superior de la mama es suficiente para camuflar el implante, por lo que el aumento subglandular se podría llevar a cabo sin temer que se pueda notar el borde superior de la prótesis. Pero en estos casos surge la duda de si en el futuro, con el envejecimiento, se producirá un adelgazamiento y pérdida de consistencia del tejido mamario, que acabe poniendo de manifiesto la presencia de un implante que antes estaba bien cubierto.

c.       Otra razón para seguir prefiriendo, incluso en estos casos con mayor espesor de tejido mamario, la posición submuscular es que son varios los trabajos científicos que demuestran un menor riesgo de contractura capsular en la posición submuscular frente a la subglandular. Con prótesis más modernas, como las que se emplean ahora, parece que no existe una ventaja tan definida en ese sentido al ponerlas en la posición submuscular.

 La única pega del aumento submuscular, en nuestra opinión, es que puede darse un fenómeno conocido como "mama dinámica", que consisten en la deformación ó desplazamiento del implante con la contracción forzada del pectoral.

 

  1. ¿QUE PROTESIS PONEMOS?

 

El tipo de prótesis, en general, preocupa más al cirujano que a la paciente, sin embargo es un factor de tanta importancia ó incluso más que el volumen.

Las primeras prótesis que aparecieron eran de superficie lisa, Su principal problema era que se producía con mucha frecuencia una complicación conocida como contractura capsular. Con las prótesis de superficie rugosa ó texturada este riesgo disminuyó considerablemente. Por estos motivos la mayoría de los cirujanos plásticos preferimos el empleo de prótesis de superficie rugosa.

 

¿Prótesis redonda ó anatómica? 

Está claro que no pueden dar el mismo resultado prótesis que tienen distinta forma y hasta un comportamiento mecánico distinto. Nosotros tenemos una amplia experiencia con todos estos tipos de implantes, por lo que recomendaremos uno u otro tipo dependiendo del tipo de mama ante el que nos encontremos y deseos de forma y volumen que exprese la paciente.

    Protesis anatómica                                                     Protesis redonda y alto perfil                     Protesis redonda, perfil moderado y gel más fluido

Emplear un solo tipo de implante supone perder las ventajas que ofrecen los otros tipos de prótesis, y que pueden ser críticos para conseguir un resultado idóneo en la mayoría de casos. Cuando valoremos su situación le explicaremos porque creemos mejor un tipo u otro de implante y  le enseñaremos casos parecidos al suyo, resueltos con la técnica y prótesis que le estemos recomendando. Todo ello le ayudará a hacerse una idea aproximada de lo que puede esperar, y podrá manifestarnos su opinión por si existen alternativas distintas de tratamiento que den resultados distintos y que sean más de su gusto.   

  1. ¿QUE VOLUMEN DE PROTESIS ELEGIREMOS?

 

Esta es la cuestión que más preocupa a la mayoría de las personas que se interesan por una cirugía de aumento de mama. Para decidir el tamaño y tipo de implante hay que tener en cuenta la dimensión del tórax y de la mama, la forma y espesor de los tejidos que la conforman,  la elasticidad y capacidad de distensión de la piel, y por supuesto los gustos de la paciente.

Un error muy frecuente es que el paciente refiera el tamaño que desea referenciándolo a una talla de sujetador. Eso es del todo incorrecto, ya que la talla (90, 95…) hace más referencia al contorno del tórax que al volumen mamario. Al éste si hace referencia la copa (A, B, C ó D), pero no tiene el mismo volumen la copa B de una 95 que la de una 90, ni la de todos los modelos ó fabricantes.  

Otro error frecuente es solicitar una prótesis de un volumen concreto, que es la que lleva una conocida que se ha operado y que se corresponde exactamente al tamaño y apariencia de mama que la paciente desea. Pero hay que tener en cuenta que el volumen final de una mama es el resultado de sumar al volumen de la prótesis el del tejido mamario exigente. Pacientes de igual complexión a la que pongamos la misma prótesis obtendrán resultados distintos en cuanto a volumen si una posee más mama preparatoriamente que otra.

Por otro lado una prótesis del mismo volumen parecerá mayor ó menor en función de las características de la paciente a la que se le ha puesto. Por ejemplo una prótesis de 300 cc parecerá mayor en una paciente menuda que en una de talla elevada. Es una cuestión de proporcionalidad.

Así que para intentar anticipar de forma aproximada al paciente que aspecto de volumen mamario dará una prótesis de un tamaño concreto, empleamos un sistema con prótesis de prueba, lo que ayuda al paciente a hacerse una idea de lo que puede conseguir y a nosotros nos permite averiguar qué es lo que desea.

No obstante, al margen de gustos y deseos, es importante que cada paciente sea consciente y sea capaz de entender y aceptar las limitaciones de su caso concreto. Intentar imponer un volumen mamario en determinados casos puede ocasionar distintos problemas, como un aspecto artificial, una forma incorrecta de la mama, ó un estrés excesivo en los tejidos, que puede hacer que se deterioren de forma acelerada, ó incluso provocar deformidades torácicas.

 

  1. ¿POR DONDE COLOCAMOS LAS PROTESIS?. ¿AREOLA, SURCO SUBMAMARIO, AXILA?.

Este es uno de los aspectos que más importa a la paciente que desea someterse a un aumento mamario, sin embargo es solo un detalle más, al que no deberían subordinarse otros aspecto más importante como forma y apariencia general de la mama. Obviamente es lógico que preocupe el que, si todo va como debe, será el único indicador de la cirugía: la cicatriz. La apariencia final de esta depende sobre todo de la genética del individuo, ya que otros factores en juego como una técnica adecuada y cuidados posteriores de la cicatriz se entiende que se van a aplicar en todos los casos. Por tanto, en los casos en que una vía no es netamente preferible a la otra, la paciente debe elegir en base a sus preferencias personales –donde prefiere la cicatriz- y siempre ayudándose del consejo y experiencia del cirujano.

                  Creemos que cada abordaje tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes; y sobre todo hay determinados cambios que solo se pueden conseguir por una determinada vía de abordaje, e intentarlos por otra es como intentar que “una llave abra todos los candados”.

              En la vía areolar –periareolar inferior- la cicatriz se localizará en el borde inferior de la areola. Solo desde ella se pueden realizar determinadas maniobras encaminadas a cambiar la forma de la mama cuando esta presenta ciertas deformidades, como ocurre en la mama tuberosa ó con constricción del polo inferior-. Sin embargo, cuando la areola es demasiado pequeña, aun siendo factible introducir una prótesis por ella, no interesará hacerlo, pues el traumatismo excesivo al que se verán sometidos los bordes de la herida harán más probable una cicatriz  de mala calidad.

                   En la vía inframamaria la cicatriz se localizará en el surco submamario. Tiene la ventaja sobre la areolar, en que la cicatriz será menos visible, salvo cuando la paciente se acuesta ó levanta los brazos. Además, como durante este abordaje no se atraviesa la glándula, no existe cicatriz en el tejido mamario que pueda distorsionar la apariencia el complejo areola pezón. La cicatriz periareolar, aunque suele ser de buena calidad, está en un sitio mucho más visible que el surco.

           Nos queda la vía axilar. Realmente, es la vía menos utilizada por la mayoría de los cirujanos, porque su única ventaja es el emplazamiento de la cicatriz, que puede hacerla menos visible. El resto son inconveniente derivados precisamente de lo alejado que queda la incisión de entrada del bolsillo que alojará el implante, no siendo adecuada para muchas formas de mamas y aportando menos control que las anteriores.

 

  1. LA CIRUGIA

Antes de realizarse la cirugía habrá que realizar una serie de pruebas preoperatorias que confirme que el estado de salud es el correcto para realizar la cirugía con los mínimos riesgos.

El aumento de mama debe realizarse, sobre todo si vamos a colocar las prótesis en situación submuscular, con anestesia general. La opción de realizar esta cirugía con anestesia local y sedación puede dar una falsa sensación de seguridad para el profano, pero los riesgos con esta modalidad anestésica son mayores cuando se trata de la cirugía de aumento mamario.

Tras la cirugía, que viene a durar entre 1 hora y media y dos horas, permanecerá ingresada en la clínica durante unas 24 horas.

 

  1. LA RECUPERACION TRAS LA CIRUGIA

La recuperación de cada mujer es diferente. Probablemente se sentirá algo dolorida (generalmente sensación de presión y agujetas) durante las primeras 24-48 horas. En nuestra experiencia, predomina más la incomodidad y las molestias de espalda, por la limitación de movimientos de los primeros días. Buscando una recuperación más rápida y confortable empleamos una técnica quirúrgica especialmente cuidadosa  -no-touch y hemostasia prospectiva- descrita por J. Tebbetts.

En función del tipo de actividad que desarrolle habitualmente, deberá programar su cirugía, teniendo en cuenta que la recuperación de los tejidos exigen un tiempo mínimo y que solicitar un esfuerzo excesivo a esos tejidos antes de que se hayan recuperado de la intervención puede dar lugar a complicaciones. Si bien la recuperación es diferente en cada mujer, debería estar en condiciones de reanudar actividades no vigorosas a la semana y en general, si no han surgido complicaciones,  a partir de los quince días de la cirugía se puede hacer una vida normal. Para cargar con peso ó empezar a hacer deporte ligero habrá que esperar en torno a un mes.

 

  1. El RESULTADO

                  Los cirujanos plásticos controlamos numerosos factores implicados en el resultado de una mamoplastia de aumento pero NO TODOS. Por tanto, podemos prever pero no garantizar un resultado concreto, ó su permanencia en el tiempo.

- El tamaño y la forma de las mamas, antes de la cirugía, influirán decisivamente en el resultado. Existen diversos tipos de implantes en cuanto a su forma (redondas, anatómicas), en cuanto al contenido (gel de silicona, solución salina) así como en volumen.

- El resultado final no siempre es el conseguido en quirófano. La forma en la que los tejidos responden a la presencia del implante condicionarán la evolución y apariencia final de la mama aumentada, y no son del todo predecible.

-En el futuro del resultado  influirán distintos factores: Edad, los cambios hormonales, los embarazos posteriores con o sin lactancia y su número, las ganancias y pérdida de peso, la propia estructura glandular y las prótesis empleadas (volumen especialmente) así como el plano, subglandular o submuscular donde se encuentren alojadas.

 

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